Exploramos qué hay detrás de las preocupaciones de los y las jóvenes cuando salen de fiesta para encontrar soluciones constructivas y garantizar su seguridad.

“Ya no se le puede decir ‘guapa’ a una mujer porque te denuncian”, “los hombres solo quieren sexo”, “la violencia de género es una mentira de la izquierda”, “los de derechas son machistas”. Estas frases son ejemplos de algunas de las ideas que inundan los discursos entre jóvenes en redes sociales y conversaciones; vestigios de una narrativa que está condicionando la manera en la que los chicos y chicas se relacionan.
Si estos comentarios demuestran algo, es que ambos lados sienten miedo. Convive el nuevo temor de los hombres a ser acusados injustamente con el miedo de las mujeres a ser víctimas de acoso o agresiones. Estas dos preocupaciones colisionan cuando hombres y mujeres intentan acercarse, confiar y construir amistades o relaciones entre ellos.
Jóvenes separados que coinciden en que hay un problema. Su observación está respaldada por numerosos expertos, que reconocen en sus estudios las conductas conflictivas que protagonizan noticias y charlas. ¿Y qué opinan los jóvenes? Desde Circus salimos a preguntarles directamente por nuestro tema cero: el miedo a ligar y de dónde viene.

¿Cuál es el miedo?
El miedo, según la RAE, es la perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. Muchos informes quieren estudiar cómo de presente está esa sensación entre los jóvenes españoles, y las cifras reflejan que es una preocupación cada vez mayor entre los chicos y chicas.
El Estudio Funcas ya recoge que casi un 70% de las mujeres entrevistadas se ha sentido insegura en lugares de ocio nocturno como bares y discotecas alguna vez o frecuentemente. Esta cifra responde al miedo que tienen las mujeres a ser agredidas, a ser sometidas a una sumisión química involuntaria, a robos, tocamientos, insultos…
Por otro lado, el foco ahora también ilumina a una nueva preocupación. Y es que el 72% de los chicos de entre 12 y 21 años temen ser acusados de forma injusta de acoso sexual o violencia de género. Esta es una de las principales conclusiones que arroja el informe ‘Así somos. El estado de la adolescencia en España’, publicado por la ONG Plan International.
El problema resuena en las calles. De hecho, Circus lo constató durante varias noches, en las que salió por zonas de fiesta de Pamplona y Madrid para preguntar a los jóvenes si alguna vez han sentido miedo al ligar.
“Más allá de las inseguridades físicas, está el miedo de sentir que estás acosando a la chica”.
“Te da respeto el hecho de incomodar a la otra persona”.
“El miedo a ligar muchas veces viene del problema de que nos acusen de cosas que no podemos llegar a hacer ni queremos hacer”.
Estos son algunos de los testimonios que recogimos de forma anónima y que vienen a confirmar la tendencia creciente plasmada en el informe de Plan Internacional. En la otra cara de la moneda, están ellas. Esa misma noche, también hablamos con chicas jóvenes que compartieron sus miedos con nuestro equipo:
“Aquí los tíos primero te manosean antes de preguntarte siquiera el nombre”.
“Alguna vez no me he sentido segura. Puede que algunos chicos se pasen, te agarren, te empujen, no te dejen en paz, que sigan insistiendo por mucho que hayas dicho que no”.
“A veces me da miedo por la incertidumbre que ves en las noticias, por algo que le ha pasado a otra chica… Sales con la incertidumbre de que la persona con la que estás hablando pueda suponer algún riesgo así”.
“Me ha roto el corazón, la esperanza de tener relaciones platónicas con hombres ya no es posible para mí”.
“En mi familia se instruye mucho el estar alerta (…) Cuidarse, cuidar el entorno (…) Las mujeres somos muy paradas también por el miedo a no causar la incomodidad que nosotras sentimos en otros”.
La RAE decía que el miedo se siente independientemente de si aquello que lo genera es real o imaginario. Desde Circus queremos comprender qué hay detrás del miedo que declaran tanto ellos como ellas. Aquí no juzgamos, sino que escuchamos. Solo así podremos diseñar soluciones constructivas que hagan a unos y otras sentirse más seguros.


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